Una vez alzé la vista y le pregunté al Sol, ¿por qué te molestas en brillar todos los días?,
él me respondió con total calma, "porque así soy, esta en mi brillar, como en los peces nadar".
Al final era una cuestión de personalidad, o eso fue lo que entendí. Sonreí y le dí las gracias, luego seguí caminando.
Eventualmente llegué a un arroyo, cada gota relucía bajo la mirada del astro rey, mientras su cuerpo avanzaba inagotable ante mi.
Con curiosidad en mis ojos le pregunté, ¿Por qué siempre estas moviéndote? ¿no sería mejor detenerte a reposar?
Sin frenar su tránsito, una voz, salida de un sitio que no supe precisar, me contestó "¿por qué caminas?, acaso no es más fácil quedarte ahí clavada? así como tú, yo también voy hacia algún lugar, la diferencia es que yo sé dónde acabaré, mientras que tú aún debes descubrirlo."
Quedamos en silencio, y yo proseguí con mi marcha.
Pasado un rato, un ave comenzó a seguirme, primero lo hacía manteniendo la distancia, luego se despojó de esa cautela.
¿hacia dónde vas?, le pregunté.
Ella guardó silencio.
¿dónde están tus acompañantes?
Seguí sin respuesta.
¿Por qué me estás siguiendo?
"Porque vas por el mismo camino que yo debía tomar, ¿ Acaso no es mejor ir con compañía que en soledad?"
No pasó mucho tiempo antes de que me abandonara, sin embargo estaba en lo cierto, ahora que ya no estaba, echaba en falta su presencia.
Mientras caminaba, comenzó a ponerse el sol, poco a poco sus rayos se hacían menos brillantes, y los tonos azulados iban tomándose el mundo, entonces, de entre las recién llegadas sombras, apareció un hombre. Me miró como el lobo hambirento mira un solomillo, y se acercó con una extraña mueca en el rostro.
"¿a dónde va tan sola señorita?"
No lo sé, contesté algo asustada.
"¿dónde está su acompañante?"
Nos hemos separado (nunca lo tuve, iba a decir).
Poco a poco fue salvando la distancia que nos separaba, y, cuando ya estaba a escasos centímetros de mi,
me tendió su mano.
"yo tampoco sé a dónde voy, ni tengo con quién caminar...puedo pedir su compañía, aunque sea por un corto trecho?"
Sucede que la mirada del lobo no era de hambre, sino de esperanza, y la mueca no era más que confusión. Le dí la mano, y juntos avanzamos hacia lo que la noche ocultara.
"¿Por qué sonrié señorita?" preguntó el hombre.
No lo sé, simplemente está en mi ser feliz.
sábado
martes
crubriendome la espalda
desde hace algunas semanas ando como perseguido, de echo mas paranoico de lo normal.
pensando que mi vida te importa algo, no se como describirlo de echo es sumamente incomodo pasar por la calle y verte, o estar sentado en el metro y verte o volver a mi casa y verte.
de solo pensar que para llegar a mi casa y no dar una vuelta estupida debo pasar por la tulla me dan ganas o de que todo vuelva a ser como antes o cambiarme de casa alfin...
de echo pienso que si me cambiara de casa jamas lo notarias...
pensando que mi vida te importa algo, no se como describirlo de echo es sumamente incomodo pasar por la calle y verte, o estar sentado en el metro y verte o volver a mi casa y verte.
de solo pensar que para llegar a mi casa y no dar una vuelta estupida debo pasar por la tulla me dan ganas o de que todo vuelva a ser como antes o cambiarme de casa alfin...
de echo pienso que si me cambiara de casa jamas lo notarias...
jueves
satisfaccion
pasadas las doce de la noche se detuvo en el semáforo. una señorita se acerco y le pidió que bajara la ventanilla, al hacerlo ella le ofreció sus servicios por una módica suma. el hombre acepto, luego cerro los los ojos mientras la joven hacia su trabajo y al cabo de unos segundos sintió una gran satisfacción al ver que su parabrisas quedo tan limpio como nuca lo había estado antes
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