
domingo
una cajita para guardar cosas...

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Tras la orden del profesor me es imposible resistirme. No pienso irme. Este puede ser el momento clave para encontrar al asesino de mi hermana. Katherine… ¿Por qué tuviste qué irte? Desde tu muerte la gente no hizo nada más que culparme, sé que no es tu intención, pero a veces pienso –Y luego me arrepiento- que nunca debiste haber nacido.
Los pasillos que conducen hasta la enfermería están vacíos, qué suerte. Todo esta en silencio, tanto así que llega a darme miedo. Antes de entrar a una de las habitaciones un robusto hombre me detiene.
-¿Quién eres tú? No tienes autorización para estar aquí, deberías irte a tu casa- Dice con tono severo.
-Disculpe, soy primo del herido, necesito saber cómo está- Le miento.
-Oh, muy bien, puedes pasar. Siento mucho la tragedia joven-
-No pasa nada-
Al entrar a la habitación me encuentro con el chico herido por el payaso en la camilla conectado a una docena de cables. Pero hay alguien más, a su lado un pelirrojo, mayor que yo, con el uniforme escolar, tiene unas ojeras horrorosas y unos depresivos ojos. Aun así tiene una cara muy linda. Me mira confundido.
-¿Y tú quién eres?- Me pregunta mientras acomoda una silla a su lado. –Siéntate, ¿Le conoces?-
-Muchas gracias, Soy Damon, Damon Klever, y sí lo conozco y solo quería saber cómo sigue…-
-Oh, pues nunca me habló de ti Damon, yo soy Alex Ivanov, y este chico es mi mejor amigo- Dice mirando al chico con tristeza
-Lo siento mucho…- Digo cínicamente -¿Sabes tú qué le paso exactamente?-
-No… no lo sé, todos lo vieron cuando estaba ya en el pasto lleno de sangre, la verdad quiero saber quién le atacó-
Otra vez nadie vio al asesino, ¿Acaso me estoy volviendo loco? No, no puede ser, estoy decidido a probar lo contrario.
-Pues, yo también quiero saberlo, te prometo que lo averiguaré, haré lo posible- Le prometo.
-¿Enserio? ¿Crees que necesitarás ayuda?- Los ojos le brillaban.
Me sorprendió su repentino entusiasmó.
-Claro, Alex-
Salimos de la escuela, ya es tarde.
-¿En que curso estás, Alex?-
-Yo ya estoy terminando, es mi último año aquí-
-Vaya, yo también, lástima que estemos en diferentes cursos, pero te ves mucho mayor que yo-
-Bueno, yo he repetido tres años- Dice riendo como si nada –Son cosas que pasan-
-Bien, ya me voy a casa, nos vemos mañana, Alex-
-¡Vale!-
De repente el pelirrojo rodea con su brazo mi cuello y con su mano me revuelve el pelo. Luego se va caminando sonriente. Vaya qué extrovertido me salió.
En mi habitación todo está oscuro cómo siempre. No puedo dejar de pensar en aquel asesino, ¿buscará algo de mí? Esa idea me asusta. Prendo el ordenador, la curiosidad me desesperante y busco “Asesinos disfrazados de payaso”. Nada con las características del asesino de Katherine, es más, solo hay anuncios del libro del payaso “Eso” de Stephen King.
En la búsqueda de imágenes solo hay macabras y horrorosas fotos, me hacen llorar, del solo acordarme de Katherine y el chico de la escuela. Apago el ordenador y me derrumbo en mi cama muy perturbado. Prefiero pensar en cosas lindas y lo primero que se me viene a la mente es Alex… ¡¿Qué?! ¡¿Alex?! ¿Por qué Alex? Vaya, estoy enloqueciendo de verdad, solo lo conocí hoy. Pero siento que es una persona con la que debo estar… Pero qué rayos estoy diciendo. Soy un estúpido. Será mejor que duerma y así las pesadillas pasen rápido. Mañana será un largo día.
Los sueños son inevitables, todas las noches soñamos y lo peor es que mis sueños solo son recuerdos y nada bueno aparecerá. Solo malos recuerdos… Y me veo a mi hace muchos años atrás…
La llevé al parque del oso, así le decía ella por que había una escultura de un enorme oso en el centro, todo parecía tranquilo, ella sonriendo como siempre jugando en los columpios mientras yo la esperaba sentado en esa banquita de colores comiendo una piruleta. “¡Un gran día de juegos!” Gritaba ella con su sonrisa de oreja a oreja y su cabello oscuro se mecía mezclándose con las hojas de los cerezos.
Dos pasos se sintieron de repente, dos pasos fuertes que callaron las risas de mi hermanita, miré los pies del agresivo provocador de los pasos, dos enormes zapatos rojos de payaso, lo mire por completo, efectivamente, un payaso de mi estatura, pero solo se vestía de negro y rojo. ¿Qué pretende? ¿Hará algún Show entretenido?.
Se acerco a Katherine con simpática sonrisa, Katherine lo miraba confundida. Me percaté de que el payaso no tenía muy buen aspecto, se paraba encorvado y tenía unas ojeras muy marcadas, unos ojos tiritones que miraban obsesivamente a mi hermana. Eso no estaba bien, me paré para decirle que se alejara, pero en esos segundos un brillo que proviene de su mano me deja helado.
Cada paso que doy se hace más duradero, las hojas de cerezo caen lentamente y todo al rededor parece detenido. Así es como vi la escena, en cámara lenta. Un payaso demente arremete contra una niñita, con un filoso cuchillo la lanza al piso y comienza con las puñaladas mientras ríe macabramente. Y yo ahí perplejo, ¿Cuál es la razón de mi trance? ¿Acaso quiero que ella desaparezca de mi vida?
Ahora todo vuelve a la normalidad. Corro, empujo al asesino, con miedo, claro, pero ya era demasiado tarde. Ella estaba muerta. Me volteo para mirar al loco asesino y sin creerlo di un grito de susto. No había nadie ahí a parte de ella y yo. Bueno, lo que queda de ella. Continué caminando. Nadie vio lo que pasó excepto yo, alguien la encontrará pero no hay rastro de nadie más. No quiero que piensen que el asesino soy yo. Me volteó rápidamente para observar su cuerpecito ensangrentado… Ahora estaba yo corriendo regando el piso con lágrimas y al cruzar la calle apresurado mi grito de rabia hizo que el tiempo se detuviera nuevamente. Entonces pensé una excusa para la gente. Yo no soy el asesino, pero nadie cree en historias de payasos asesinos.
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Me pongo los zapatos antes de salir y escucho la voz de mi madre, como todos los días de escuela, qué bien que este es mi último año.
-Espero que este año hagas algo bueno por tu vida, de lo contrario olvídate de seguir viviendo en esta casa o te pondrás a trabajar en cualquier cosa de inmediato. No me importa si quieres o no.- Dice mi mamá acercándose a mi.
Tan simpática como siempre.
-¡Lo sé!- La interrumpo molesto.
Solo me da una mirada de cabreada y se va caminando por el pasillo. Salgo con calma, no es tarde, este año salgo de la escuela y quede en la universidad que quede me voy de esta casa, si quieren a alguien con futuro ese no soy yo. Joe y Luis son mis hermanos pequeños, pero sé que tienen mucho más futuro que yo. Yo ya estoy perdido.
Pasé por la plaza corriendo, es raro, lo sé, pero cada vez que paso por ahí me dan serios ataques de pánico. El autobús acaba de llegar al paradero, prendo mi reproductor, no quiero escuchar las conversaciones vacías de la gente, y eso me recuerda a que mis compañeros de clase de este año deben ser unos pelmazos. Me hago una imagen mental de lo que veré cuando ponga un pie en el salón. Tipos sentados sobre las mesas, alguno durmiendo, otros tirándose papeles como pendejos, golpeándose, otros burlándose de otros, algunos hablando del programa de farándula de anoche. Y las mujeres, maquillándose, coqueteando, hablando de otras chicas, pendientes de lo que hace la otra, parloteando todo el día cosas que le entran por un oído y le salen por el otro en sus huequitas cabecitas.
Bueno ¿qué creen? cuando entré al salón era todo exactamente igual y mi llegada no fue motivo de sorpresa, nadie se molesto en mirar al nuevo alumno y esta bien, no quiero hablar con ninguno de ellos. Es la clase de Matemáticas, cómo las odio. Estaba tan aburrido qué desvié mi vista del pizarrón y miré el patio de la escuela por la ventana, no había casi nadie y en un rincón un chico sentado bajo un árbol. Qué solitario se ve. Me recuerda a mí. Me gustaría conocerlo. De repente algo muy anormal se apareció frente a él, ¿Qué es eso? No, no puede ser…Debo estar alucinando. No es posible que esto pase otra vez. Mire al pizarrón. Estaba sudando y temblando. Mire nuevamente a la ventana y aún estaba ahí. ¡Es real! ¡Es un payaso! ¿Pero qué…? Oh, no, lo peor está pasando, ¡lo esta apuñalando!
De repente me vi en mi cuarto de cuando era un niño lleno de juguetes en repisas, juguetes destrozados y muñecos con las lágrimas marcadas en las mejillas. Estoy ahí llorando. ¿Qué pasará ahora? ¿Por qué tengo miedo? Katherine en el otro extremo de la habitación. Qué alivio. Katherine, me siento tan contento de verte otra vez. Corro y le doy un fuerte abrazo. Había olvidado lo bien que se sentía abrazarla. Y sentí de pronto un sonido desagradable, como cuando alguien vomita. Sé lo qué paso. Esta escena se repite infinitas veces en las noches mientras duermo. Miro el piso, y como esperaba. La cabeza de mi hermanita de desprendió y calló al suelo destrozando su hermosa carita de niña.
-¡¿Usted señor, acaso cree qué la ventana es más importante que mi clase?!- La voz de mi profesor interrumpe la horrible visión
Solo me quede en silencio mirando a la ventana aún.
Las muchachas estallaron en gritos de horror, chillaban y unas cuantas lloraban. Los hombres se estamparon en la ventana.
-¡Oh, por Dios! ¡Profesor¡ ¡afuera! ¡Mire!- Grita una chica que estaba cerca de mi al ver la misma escena que yo.
-Esto no puede estar pasando…- Dice mi profesor, su piel se volvió pálida –¡Todos retírense a sus casa y no quiero a nadie en el patio!
Prólogo mistico.

Una noche clara y bella, las estrellas se ven hermosas y la luna todo lo alumbra. Pero hay un lugar donde ya no hay humanidad. El hombre con el cabello alborotado, en su frió y oscuro laboratorio observa un líquido verde dentro de un pequeño frasco, frunce el ceño, pero luego esboza una gran sonrisa.
-Perfecto- Dice muy satisfecho
Alguien golpea la ventana, el hombre camina hacia allá sabiendo de quién se trata. Al otro lado de la ventana un joven payaso con ropas ensangrentadas entra cabizbajo y se desploma en un sofá.
-Dime, Spencer ¿Cuánto demoraste exactamente en matar a esa gente? Sé que estuviste llorando arrepentido, tus ojos están inyectados de sangre- Dice el científico.
El payaso solo se para encorvado y se dirige lentamente a un tanque donde el científico guarda partes humanas. Mira a los ojos a una cabeza sin cuerpo que flota en un extraño líquido. Una lágrima arruinó aún más su maquillaje de payaso.
-¡Basta!- Dice el loco hombre despeinado.
Toma al pequeño payaso bruscamente de los hombros y lo empuja cayendo este al suelo se lanza sobre él inyectándole bruscamente el líquido verde en el cuello.
Y así para el payaso todo se mezclo, ¿Dónde estaba ahora? ¿Quién era? ¿Qué hace aquí? Solo sabe una cosa y esa es que tiene un ansia indescriptible. Tiene sed. Sed de sangre. Se pone de pié en un segundo apartando al otro hombre de un fuerte manotazo y corre hacía la ventana. Un gruñido feroz interrumpe la bella noche transformándola en un oscuro mundo de pesadillas. El cartel de “Bienvenida” es lo primero que ve y se adentra en aquel mundo sin miedo ya que es incapaz de descifrar sus propios sentimientos. Es hora de dejar de su parte humana y que Spencer el macabro payaso haga lo suyo.
jueves
que importa?

deja de gritar a viva boca que estas loca!
pues la locura es un estado que el amor te a curado.
vamos caminando por la vida cuesta arriba
demostrándole a la gente que con desprecio nos mira...
que nuestro amor no esta sujeto a mentiras, que somos mas que un par de niñas.
tanto tiempo estuve solo, sin saber que como yo alguien requería afecto,
una mirada tan solo un gesto que nos hiciera sentir despiertos.
la gente al pasar deja una sensacion de malestar, mira envidiosa nuestro bienestar,
nos hace sentir incómodos, como si por ser feliz tubiesemos que sufrir.
la vida es injusta pero a tu lado es una fusta, dos caballeros jugandose el pellejo
mientras todos miran perplejos, atonitos nuestra conducta abrupta un tanto absurda
disputandonos en un duelo el honor de un caballero.
cuando estamos concientes solo queremos ser fuertes, permanecer desafiantes complicando al contrincante. mirarlo y decirle no seas cobarde, deja de ladrar e introducete en este arte.
y aunque con mis manos construyo el futuro, con mis pies lo destrullo.
al fin me saque de la mente todas esas palabras dedicadas a miles de seres.
ojala sepan entender que oración es para cada quien.
sábado
perdoname
Escribo esto aquí por que no confio en el msn asesino...
Perdoname por ser tan estupida... perdoname por no entender que estás ahí para mí y que te preocupas por mi... encerio no sé qué haría sin tí, no te enfades por fabor por mi forma de actuar, pero nadie me enseñó a actuar en una situacion así, no quiero perderte, encerio y creo que si sigo actuando como tontá te perderé encerio... Eres la unica persona que encesito en mi vida, por favor no dejes de preocuparte por mí, te necesito ahora y qt quiero ahora... No me gusta que pienses que el amor para mi es más que cosas materiales y física por que no es así, es solo que no entiendo la otra parte del amor y eres la persona indicada para enseñarmela... por que hoy te fuiste asi? me duele que seas asi necesito saber que estas conmigo pero se que ti te duele mas que yo sea asi contigo por eso te pido disculpas; por todo eso
te amo y no puedo seguir sin ti; me siento horriblemente fatal desde que et conoci que no em sentia asi pero ya ha pasado algo que me harä tropezar de nuevo y no quiero estar sola esta vez; quiero estar contigo y hasta que no te vea me sentire igual de mal
te lo repito te amo y la definicionde de este amor no esta en el diccionario
no se ke el pasa a este teclado x eso las faltas de ortografia
perdoname
jueves
miércoles
agotamiento

SERIA TAN FELIZ SI LA VIDA FUESE SOLO ECHARSE EN EL PASTO CON ESE ALGUIEN ESPECIAL...
BUENO, AUN QUE LA VIDA NO SEA SOLO ESO, ESE ALGUIEN ESPECIAL SI QUE ME HACE FELIZ.
AVECES NOS SENTIMOS PERDIDOS, DESORIENTADOS Y QUIEN SABE CUANTO SINONIMO MAS, Y LO UNICO QUE NOS CONSUELA ES QUE AUNQUE NI IDEA TENEMOS DE DONDE IR, NO IREMOS SOLOS.
GRACIAS POR SER MUCHO MAS QUE COMPAÑIA EN MI VIDA :3
martes
Surprise

Al momento en el que sus ojos cruzaron la vía que los unía con el siguiente, sintió un intenso calor en el pecho... Sintio el fuerte remezon de una sonrisa dibujada en óleo, sintio que el mundo caía sobre sus manos. Un leve cosquilleo la hizo temblar de pies a cabeza y remojar sus labios... Con esfuerzo logró esbozar una sonrisa y bajar su vista... Sus mejillas estallaron en mil colores queriendo escupir al mundo lo que sentía en aquel instante, aquella sensualidad avasallante que la sumia fatalmente en un dulce vértigo de lascivía... logó quitar la vista del desconocido, e inhaló un dulce perfume, eran rosas, rosas rojas... Inebitablemente, como atraída por un imán se dió la vuelta y atrapó con sorpresa una nueva mirada de aquel susodicho... Corrió, corrió a tal velocidad que su propia sombra se tiró a descansar en el piso... & estrechandose en un abrazo mortal, consumaron el dulce deseo que los unió apenas cruzó la calle... Luego dieron media vuelta... y cada uno con una sonrisa de victoria, creyó haber provocado en el otro, lo que creían provocar.
Inspirado en algunos de mis libros favoritos, Fatamorgana de amor con banda de música & Como agua para chocolate.
¡Hora del té!

Son las seis de la tarde y el Sombrerero loco se sentó en su pequeña silla junto a su amiga la liebre para disfrutar de la hora del té. Pero esta vez estaba realmente desesperado ya que esto se repetía a cada hora, siempre el mismo té y su amiga la liebre hablaba siempre de lo mismo: de su esposo, sus hijos, sus vecinos, etc. Así pasó tal vez una semana, calculó el sombrerero, y la liebre continuaba hablando y hablando… el sombrerero solo miraba el reloj con forma de gato que no avanzaba ni un segundo y movía las pupilas de izquierda a derecha. Muy estresado, se tapó los oídos y lloró. Al parecer la liebre no se daba cuenta del fatal estado de su amigo. El sombrero se rindió al fin y sacó una pistola que guardaba en su sombrero con la que apuntó a la liebre. Al fin se hizo el silencio. La liebre asustada saltó sobre el reloj de gato y miró a su amigo confundida. La mano del sombrerero tiritaba y sudaba como nunca, la liebre era su mejor amiga y la quería mucho pero ya no soportaba la situación, suceda lo que suceda el tiempo no avanzaría. La liebre cerró los ojos. ¡Bang! Sonó como un trueno el disparar de la bala perforando el cráneo. La liebre abrió los ojos ¡Estaba viva! Pero pronto sus ojos se llenaron de lágrimas al ver que su compañero yacía en el piso. Estaba ya muerto. Bajó la liebre del reloj y observó aquel rostro de gato con una sonrisa horrenda y unos ojos llenos de maldad. Ahora estaba sola, frente al asesino…

