martes

San Valentín.


El dichoso día de San Valentín vino y se fue,

¿Acaso algo cambió? Lo dudo, espero que no.

Los ausentes siguen alejados,

los rechazados continúan el amargo reclamo,

los presentes regalan sonrisas a los pasados,

los futuros miran compasivos la escena.

Miro hacia atrás, y no veo el paisaje,

solo una masa de personas sin rostro,

a veces, no poder recordar juega tan en contra,

y, a veces, lo hace tan a favor!!

Por ver esos ojos, ¿cuántas veces caería feliz al abismo?

Por recibir un gesto, una mueca, una sonrisa,

¿Quién no movería, roca a roca, una montaña?

Dicen que el amor todo lo vence,

en realidad da la disposición para vencerlo todo.

San Valentín llegó, y, no bien puso aquí un pie,

emprendió el regreso por donde vino.

El futuro se apiada del pasado,

así como el presente se mofa de ambos,

carpe diem, seize the day, vive!

Al final, amar es disfrutar lo que se hace,

por otros, o por uno mismo,

amar es gozar en los demás, o en nosotros,

carpe diem, amar el día, sentir amor!

El amor, sobre el amor, ¿qué se puede decir?

Solo puedo decir que ignoro qué decir.

Para saber del amor, hay que amar.

Para amar, hay que disfrutar.

Quizás aquí entran los chocolates,

con sus endorfinas exógenas, afrodisiacos,

feniletilaminas, catalizadores todos del amor.

¿Y San Valentín? Ya se ha ido,

ni su espalda puedo ver ya.

¿Y los chocolates? En el refrigerador,

esperando ser comidos.


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