Quien diría que con casi 30 años y un poco mejor gramática y ortografía de la que ostentaba en mi adolescencia, volvería a escribir en este blog. el RUIDO en mi mente casi no me deja pensar, pero aun así hare lo posible por ordenar mi tren del pensamiento y plasmar en este texto parte de lo que siento y lo que estoy pasando, pero obvio, no textual.
Todo lo que hay en este blog es tan vigente, que me hace pensar que mi inteligencia emocional no se desarrollo mas allá. Pensé que había experimentado todas las sensaciones en la vida, pero había una en particular que no, y me esta depurando el cerebro. Su intensidad es jamás percibida, su filo es agudo, su sabor amargo, y su textura rugosa. Mi dualidad se disocia ofreciendo alternativas: Internalizado, dice una, sufre en silencio hasta que el concepto sea parte de tu piel, por que al parecer lo sentirás por muchos años mas. Haz lo mismo dice el otro, libera ese impulso reprimido durante años, siente sin pensar, actúa sin medir consecuencias, corre con los ojos cerrados, vive como jamás te permitiste vivir. Lamentablemente, ninguna de estas opciones terminan de convencer y buscando soluciones terminamos aquí.
Mas de 10 años han pasado desde los sucesos de este blog, pero a menudo pienso en todas las partes involucradas, y en como la mayoría ya no forma parte de mi vida, pero aun forman parte de mi mente. lo bueno de este cambio, es que tengo la oportunidad de reescribir todo lo que viví, y retomar relaciones con muchas grandes personas, que por culpa de mis ambiguos actos de Juventus, sienten rencor o por mi, o mi existencia no les importa en absoluto. Todos ellos/as fueron parte clave de quien fui, pero a la vez gestores de en quien me convertí, y me parece injusto que en sus mentes y corazones viva una versión de mi que esta muerta.
Hare todo lo que este a mi alcance para retomar en algún nivel lo que sentimos juntos, por que todos los sentimientos son distintos en intensidad y forma, pero todos son preciados y valiosos por lo que nos merecemos la oportunidad de volver a sentir lo que nos permitió, al menos por un tiempo vibrar en la misma frecuencia y sentir con la misma forma. Contrario a mi modus operandi regular, no me contendré emocional, ni físicamente, para expresar lo que quizás siempre quise manifestar y nunca me permití sentir.
Ahora un pequeño cuento
había una vez un pequeño dragón,
con serios problemas en su corazón
decía estar bien pero no lo sentía
sus ojos expresaban un dejo de melancolía
Aquel dragón había disfrutado
diversos manjares de todo el poblado
y aunque algunos de ellos ni bien sabían
cada sabor que sentía experiencia añadía
Un día el dragón probo algo increíble
un sabor que pensó no podría repetirse,
dicido volverse de aquel fruto dependiente
y olvidarse de probar algún otro deleite
El fruto miraba su dulce dragon
y con todo su amor el acuerdo cambio
para que en en el rostro del dragon no se vuelva a dibujar
esa triste sonrisa con la que su pena trataba de ocultar.
NECESITO UN TELEFONO
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