domingo

Prólogo mistico.



Una noche clara y bella, las estrellas se ven hermosas y la luna todo lo alumbra. Pero hay un lugar donde ya no hay humanidad. El hombre con el cabello alborotado, en su frió y oscuro laboratorio observa un líquido verde dentro de un pequeño frasco, frunce el ceño, pero luego esboza una gran sonrisa.

-Perfecto- Dice muy satisfecho

Alguien golpea la ventana, el hombre camina hacia allá sabiendo de quién se trata. Al otro lado de la ventana un joven payaso con ropas ensangrentadas entra cabizbajo y se desploma en un sofá.

-Dime, Spencer ¿Cuánto demoraste exactamente en matar a esa gente? Sé que estuviste llorando arrepentido, tus ojos están inyectados de sangre- Dice el científico.

El payaso solo se para encorvado y se dirige lentamente a un tanque donde el científico guarda partes humanas. Mira a los ojos a una cabeza sin cuerpo que flota en un extraño líquido. Una lágrima arruinó aún más su maquillaje de payaso.

-¡Basta!- Dice el loco hombre despeinado.

Toma al pequeño payaso bruscamente de los hombros y lo empuja cayendo este al suelo se lanza sobre él inyectándole bruscamente el líquido verde en el cuello.

Y así para el payaso todo se mezclo, ¿Dónde estaba ahora? ¿Quién era? ¿Qué hace aquí? Solo sabe una cosa y esa es que tiene un ansia indescriptible. Tiene sed. Sed de sangre. Se pone de pié en un segundo apartando al otro hombre de un fuerte manotazo y corre hacía la ventana. Un gruñido feroz interrumpe la bella noche transformándola en un oscuro mundo de pesadillas. El cartel de “Bienvenida” es lo primero que ve y se adentra en aquel mundo sin miedo ya que es incapaz de descifrar sus propios sentimientos. Es hora de dejar de su parte humana y que Spencer el macabro payaso haga lo suyo.

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