
La excitación recorrió todo el lugar, cuando el pesado cuerpo cayó sobre el pasto.
¿Qué deberían hacer con él?
Hay muchas formas de disponer de un cadáver, la naturaleza nos había preparado para eso, lamentablemente, este no era "cualquier" cuerpo, oh no, se trataba de lo que podríamos llamar EL cadáver. Más allá de su carne, o de su extraña piel, había algo en él, una especie de atmósfera, que lo hacia ser más especial que cualquier otro.
-Quizás deberíamos celebrar-dijo un individuo robusto.
-Si, no todos los días vemos uno de estos tan de cerca, y menos frecuente aún es verlo muerto- dijo otro bastante más pequeño y enclenque.
-¿No deberíamos determinar primero la causa de muerte?
-Eso es bastante sencillo, cayó desde el barranco, y se golpeó la cabeza contra la roca de por allá- dijo señalando una piedra grande, que ahora estaba ensangrentada, clara evidencia de que algo vivo se había estrellado contra ella.-Ahora que tienes tu respuesta, volvamos a lo realmente importante, ¿qué haremos con él?
-Yo pienso que esta noche deberíamos celebrar a su alrededor, al fin y al cabo, es una amenaza menos para nosotros.- dijo el ser robusto, manteniendo su opinión.
Los demás presentes estuvieron de acuerdo con él, y, tal como se había propuesto, celebramos, bailamos y fuimos más salvajes de lo que habíamos sido en generaciones. Nosotros ya no parecíamos nosotros, éramos un reflejo distorcionado de nuestro ser, y, a medida que la noche avanzaba, nos volvíamos más y más bestias.
Al final amaneció. No quedaban muchos en pleno uso de sus facultades, pero tomar una nueva decisión era necesario, después de todo, no podíamos ni debíamos dejar el cuerpo tan a la vista.
-Enterrarlo, eso es lo que tenemos que hacer- dijo un ser senil, quizás uno de los más viejos de entre los que habían acudido.
-Claro, y que los gusanos se espanten con su fealdad. Opino que lo mejor sería tirarlo al río, así será arrastrado muy lejos, y entonces ya no será problema nuestro.
-Pero esa no es una solución justa...-contestó el anciano.
De repente se escuchó un disparo, venía de más allá del barranco, no estaba cerca, pero tampoco nos separaba una gran distancia de la fuente del sonido.
Como si hubiera sido acordado con anterioridad, el público se dispersó, nadie quedó a la vista.
El cuerpo quedó ahí tirado, esperando ser encontrado. El problema que había quedado sin solución no haría más que agravarse, pero ahora no existía el tiempo para resolverlo, o siquiera preocuparse por él, después de todo era temporada de caza.
¿Qué deberían hacer con él?
Hay muchas formas de disponer de un cadáver, la naturaleza nos había preparado para eso, lamentablemente, este no era "cualquier" cuerpo, oh no, se trataba de lo que podríamos llamar EL cadáver. Más allá de su carne, o de su extraña piel, había algo en él, una especie de atmósfera, que lo hacia ser más especial que cualquier otro.
-Quizás deberíamos celebrar-dijo un individuo robusto.
-Si, no todos los días vemos uno de estos tan de cerca, y menos frecuente aún es verlo muerto- dijo otro bastante más pequeño y enclenque.
-¿No deberíamos determinar primero la causa de muerte?
-Eso es bastante sencillo, cayó desde el barranco, y se golpeó la cabeza contra la roca de por allá- dijo señalando una piedra grande, que ahora estaba ensangrentada, clara evidencia de que algo vivo se había estrellado contra ella.-Ahora que tienes tu respuesta, volvamos a lo realmente importante, ¿qué haremos con él?
-Yo pienso que esta noche deberíamos celebrar a su alrededor, al fin y al cabo, es una amenaza menos para nosotros.- dijo el ser robusto, manteniendo su opinión.
Los demás presentes estuvieron de acuerdo con él, y, tal como se había propuesto, celebramos, bailamos y fuimos más salvajes de lo que habíamos sido en generaciones. Nosotros ya no parecíamos nosotros, éramos un reflejo distorcionado de nuestro ser, y, a medida que la noche avanzaba, nos volvíamos más y más bestias.
Al final amaneció. No quedaban muchos en pleno uso de sus facultades, pero tomar una nueva decisión era necesario, después de todo, no podíamos ni debíamos dejar el cuerpo tan a la vista.
-Enterrarlo, eso es lo que tenemos que hacer- dijo un ser senil, quizás uno de los más viejos de entre los que habían acudido.
-Claro, y que los gusanos se espanten con su fealdad. Opino que lo mejor sería tirarlo al río, así será arrastrado muy lejos, y entonces ya no será problema nuestro.
-Pero esa no es una solución justa...-contestó el anciano.
De repente se escuchó un disparo, venía de más allá del barranco, no estaba cerca, pero tampoco nos separaba una gran distancia de la fuente del sonido.
Como si hubiera sido acordado con anterioridad, el público se dispersó, nadie quedó a la vista.
El cuerpo quedó ahí tirado, esperando ser encontrado. El problema que había quedado sin solución no haría más que agravarse, pero ahora no existía el tiempo para resolverlo, o siquiera preocuparse por él, después de todo era temporada de caza.
Rlz
ResponderEliminar=O! super ^^
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